viernes, 19 de septiembre de 2008

¡Debilidad!



¿Qué hace que tenga los ojos entreabiertos durante la primavera? ¿Será la alergia o la coquetería de saber que se altera la sangre? Todo sea abre en esta época del año: las flores, los parques de atracciones, las pistas de baile ... los corazones. ¡Cuidado! Que Cupido anda al acecho y hace rato te tiene fichado ...





Espacio Sideral - Jesse y Joy

martes, 9 de septiembre de 2008

Septiembre

Marchita la rosa de acero.
Blanca y taciturna en enero.
Era verano allá en el sendero.
La leve brisa se llevó su aliento.
Mascullados los pétalos de esperpento.
Chirría el sol, se esconde lento.
La risa da paso al tormento, suave ...
sigue el llanto.
El tallo ha perdido su tiempo.
Las hojas revolotean al viento,
aunque sigue el camino descalzo,
las horas desnudas de alimento.
La dicha da paso al descanso,
aguado en aceite: denso.
Los ojos suspiran, llora la boca;
mañana ha perdido lo eterno.

martes, 19 de agosto de 2008

To be or do be do?



"To be is to do"
Sócrates


"To do is to be"
Jean Paul Sartre


"Do be do be do"
Frank Sinatra

domingo, 17 de agosto de 2008

Alter, Ipse ... Fiat

Ilusos. Quieren cambiar el mundo, pensaba para sus adentros. En la espaciosa sala de estar sólo se oía el murmullo del crispar de madera quemándose. Alguien, en una mesita, con una cruz de plata sobre ella, hablaba de crisis y cambios. Pamplinas para él. ¿Desde cuándo el sufrimiento ha sido bueno? Son sadomasoquistas, se decía. Les gusta ver sufrir a la gente y sufrir ellos mismos. La tarde corría lúgubre. Llovían las nubes en mitad del invierno en el interior del país. La cordillera tapaba los campos y majestuosa se imponía con la nieve, eterna. Locos de remate. Locos como Él. Aquí están todos locos. Se sentía como en rebaño. Ahora se levantan, ahora se arrodillan. Todos callan. Nadie se atreve siquiera a suspirar. Siguiendo el rebaño, balbuceó cuatro palabras inconexas. Pasmado, miró el camino que se le presentaba al otro lado de la ventana. Para qué he venido; cómo le hubiese gustado salir de allí en ese preciso instante. Tomó uno de los tantos libros esparcidos en la mesita de la sala y se dispuso a entrar en el oratorio. Se hincó: no vaya a ser que me azoten por no hacerlo. Abrió el libro y leyó:

"¿Te acuerdas? - Hacíamos tú y yo nuestra oración, cuando caía la tarde. Cerca se escuchaba el rumor del agua. - Y, en la quietud de la ciudad castellana, oíamos también voces distintas que hablaban en cien lenguas, gritándonos angustiosamente que aún no conocen a Cristo. Besaste el Crucifijo, sin recatarte, y le pediste ser apóstol de apóstoles."

Nunca estuvo en la ciudad castellana, en su vida había hecho oración. Aunque sí podía oir las voces que proclamaban en cien lenguas la sed de Cristo. Enjugó la lluvia de sus ojos, besó el crucifijo y también sin recatarse ni pedir permiso, se dispuso a recorrer el camino del otro lado de la ventana.

martes, 29 de julio de 2008

Manos


Manos. Manos limpias, manos sucias, manos llenas de historias. Manos que ríen, manos que lloran. Manos que sueñan si duermen a solas. Manos tentadas de tocar tus mejillas, manos que hablan si las miras. Manos sudorosas bajo las tuyas, manos que tiemblan ante la duda. Manos que rozan tus álgidos sesos, manos que quieren comerte a besos. Manos que siembran manos que matan, no te descuides, si no se te escapan. Manos tan llenas, manos vacías ... manos tan tristes, manos tan solas, si es que tus manos no tienen las mías. Manos de gloria contigo; sin tí ... manos marchitas.
Imagen: Mano del desierto, Antofagasta, Chile.

lunes, 28 de julio de 2008

23 años de familia


¡Felices 23 años de matrimonio, padres!

domingo, 27 de julio de 2008

Por si ...



Margarita tiene tres piedras: una de color rojo, otra de color amarillo y otra verde. Se pasea en las mañanas, sola, por el lodo. A veces se hunde, otras veces sale del barro, gloriosa. La hacen correr. Es rubia y de ojos azules. Sus rizos parecen extensiones del sol; tan ardientes. Mendiga sonrisas, pero es tiempo de vacas flacas y no se regalan ni se venden. No se abren ni las bocas: ni pan ni palabra. En el silencio Margarita abre la boca y se bebe el agua que cae del cielo. Es el milagro de cada día. En medio del gris, brillan el rojo, el amarillo y el verde.

Margarita tenía tres piedras: una de color rojo, otra de color amarillo y otra verde. El gris acaece en el campo rejado y pintado de rayas verticales. Los restos de Margarita vuelan en forma de cenizas, sobre el cielo que dejaba caer el agua que ella bebía. Ya no hay boca que abra, no vaya a ser que entren las moscas.