Los cassettes se rebobinaban con un boli. El tang se tomaba frío. La gaseosa en verano. Antena3 en la mañana. Club Super Tres en la tarde. Un par de boomerangs en la tienda de chuches y quizás una regaliz de palo. Los Donuts eran glaseados. Cuando los cubrieron de chocolate me alegraron el año. Los donettes se compraban para las excursiones del cole. Las natillas eran básicas los domingos, como los lazos de raso en el pelo y los vestidos con nidos en el pecho. El tió en Navidad, la palma para Pascua. Igual que los zapatos negros de charol. Un frigopié, un calipo y un helado con chicle dentro. Las castañas para otoño, mientras los árboles se iban quedando calvos. Crece la familia, se empequeñece el espacio. Para un cumpleaños pedí la colección de libros de Pesadillas ... y quedé cuatro noches levitando. Después las gemelas de Sweet Valley. Mi madre me enchufaba Enyd Blyton. Descubrí a Gloria Fuertes en un camello de camino a Belén. Me pasé a los cómics: Astérix y Obélix, Tintín, Mafalda ... y bueno, Mortadelo y Filemón, Zipi Zape y el Rompetechos. Crecí con el MSDOS. Diskette del tamaño de la palma de la mano, después era portátil; hasta que apareció el cd-rom: todo un descubrimiento. Lloré a Félix Rodríguez de la Fuente junto con todos sus animales. Nunca me atrapó Verano Azul, pero era una serie obligada. Al igual que Oliver y Benji, la abeja Maya en tele5, Alfred Kwak en la 2, Heidi y Marco en todos los canales. También algunos dibujos animados en catalán, como Conan el nen del futur o Bola de Drac Z. Empecé a encandilarme con la música gracias a Boom boom chip. Llegó la pubertad y con ella Britney Spears. Backstreet boys, sin antes haber pasado por Take That. Los veranos en los que pasabamos horas en la piscina eran la estación favorita del año ... junto al invierno y su iluminada navidad. La feria de Santa Lucía era un mundo sin explorar: estaba lleno de figurillas de belén, musgo recién cortado y plagado de narices rojas que cotilleaban al son de los villancicos. La misa del gallo era para grandes y estar en ella era un privilegio. El pesebre se hacía con plastilina.
La memoria es selectiva y cada persona capta lo que más le ha marcado. Dona tu recuerdo comentando para que millones de jóvenes de cuerpo y espíritu revivan su infancia.
Un recuerdo por una sonrisa.

